En Agosto de 1944, la época de lo inimaginable y oposición, la fotografía como un instante de verdad, convertidos en iconos de horror que brindan información como si fueran documentos de historia.

La imagen fotográfica emerge en la unión de la desaparición del testigo y cuando es imposible representar el testimonio. Estas imágenes tienen igual de importancia a la que tiene la cultura de los testigos
Las imágenes no dicen la verdad, pero son una parte pequeña de esta, es una huella, una memoria, una señal y un resto incompleto. Como quitarle una imagen a ese momento cruel, parecía imposible, pero había que darle forma a lo inimaginable, se convertía en un gesto de humanidad para informar urgente por medio de imágenes que pasaba se pueden formular hipótesis al verlas, en occidente donde el pensamiento, la cultura, las decisiones son muy distintas donde si se puede llamar a lo que pasa inimaginable.

Cada imagen un testimonio, en cada acto una memoria de dos, la del lenguaje y la de la imagen, no dejan de intercambiar características mutuas, una imagen aparece faltan las palabras y casi siempre una palabra aparece donde falta la imaginación.
Las imágenes siempre nos ofrecen una imposición que es doble: tiene simplicidad y a la misma vez complejidad, la simplicidad de la imagen aparece cuando se puede leer fácil e inmediatamente, es una totalidad donde no se puede eliminar ningún elemento ni el mas mínimo. La complejidad de un contrate fuerte es una única experiencia de dos planos completamente opuestos. No importa si es simple o compleja siempre nos brindan información y para entenderlas hay que imaginarse en ese momento o situación.

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